Desde que los terremotos afectaron a dos de nuestros países hermanos que me vienen dando vueltas en la cabeza varias ideas, pero me estaba costando plasmarlas en un papel. Pero bueno, al parecer los que dicen que la música abre la cabeza y aclara las ideas tal vez tengan razón, porque al volver del festival para “abrazar” a Chile todo lo que giraba por mi cabeza empezó a ordenarse y a escupirse con ganas de salir.
Es que el festival fue organizado por Red Solidaria y fue apoyado por el Canal Encuentro (canal oficial), el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y muchas empresas (algunas amigas del gobierno, otras de la oposición, otras extranjeras). Al mismo también se sumaron artistas de diversa índole política y fue transmitido por varias señales de televisión. Es como si el espanto que les está tocando vivir a nuestros vecinos trasandinos nos hiciera olvidar por una tarde de sábado nuestras peleas cotidianas, nuestras luchas políticas, nuestras diferencias ideológicas e irreconciliables: estábamos todos abrazando a Chile.
Pero mientras escuchaba a los artistas pensaba: ¿Por qué no abrazamos todos juntos a Haití cuando vivieron una situación similar? ¿De qué hablaba el gobierno y la oposición cuando los damnificados caribeños necesitaban nuestra ayuda? ¿Qué hacían las empresas que hoy respaldaron el evento? ¿Qué mostraban los medios? En fin, ¿Qué hacíamos TODOS cuando la tragedia acechaba una ciudad que ni siquiera podía horrorizarse por la situación coyuntural que soportaba ya que los problemas los acarrea hace siglos sin que nadie intente al menos escucharlos?
No es que no quiera ser parte de esta “unión” por Chile ni que no quiera solidarizarme con quien realmente la está pasando mal en estos momentos, pero mi lectura obligada pasa por otro lado. Evidentemente no todo espanto logra unirnos, no todo espanto logra que prestemos atención y a veces no es el espanto lo que invita a la unión sino otros motivos, otros intereses.
Nadie niega que detrás de la solidaridad haya intereses políticos, pero cuan redituable puede ser una decisión política que se toma en conjunto con los espacios que están de la vereda de enfrente. Obviamente, no fueron los intereses políticos los que nos arrastraron a Pampa y la vía, entonces habrá que buscar por otro lado.
Nadie duda de la bondad que llevó a los organizadores a dedicar su tiempo y sus recursos en una actividad que busca ayudar. Nadie duda de las intenciones de organizar un evento como este, pero permítanme preguntarme ¿Por qué a nadie se le ocurrió que esto podía ser de utilidad mientras Haití sufría? ¿Realmente nadie lo pensó o le costó conseguir Sponsors? ¿Por qué las empresas pueden estar tan interesadas en ayudar a un país como Chile y no así a un país como Haití? ¿Cuál es la razón para sentir dos terremotos de diferente forma siendo ajenos a ambos?
La experiencia me hace pensar que cuando se ayuda a la reconstrucción de un país como Chile, solvente, con gran posibilidad de consumo interno, con un lugar en el sistema económico global, también se está ayudando a que las empresas que tienen negocios por aquellos lares puedan recuperar sus ganancias y apuntar a seguir creciendo. Esta podría ser la razón por la cual muchos de los que colaboraron en el festival de hoy en la tarde no se preocuparon tanto por una pequeña isla, llena de pobreza, fuera de todo contacto con el mercado mundial y con imposibilidad de reproducir ganancias multinacionales.
Es por eso que el análisis de ambas tragedias no puede quedar apenas en el dolor o en la solidaridad, sino que necesita de otras preguntas y otras respuestas. No podemos dejar que el horror natural nos haga dejar de lado los horrores humanos; los problemas políticos, económicos y sociales que nos aquejan y que no son responsabilidad de Dios, de la pacha mama o del azar, sino de nosotros mismos.
Porque así como nuestra solidaridad, nuestro sentido de colectividad y nuestras ganas de ayudar hicieron que nos unamos en pos de la desgracia que los andinos están viviendo, fue nuestro egoísmo, nuestro afán capitalista e individualista, nuestra sociedad la que llevó al olvido a un pueblo caribeño mucho antes de que la Tierra lo castigara, mucho antes de que el espanto natural lo atacara y mucho antes de que podamos solidarizarnos para “abrazar” a Haití.
Gustavo Ceratti subió al escenario esta tarde y dijo que además de ayudar a Chile, deberíamos aprender de su unión y que nosotros teníamos otros terremotos que resolver. Increíblemente esas incoherentes palabras fueron las que me aclararon las ideas, pero en un sentido totalmente opuesto. Es que el ex Soda fue quien resumió perfectamente el discurso hegemónico, ese que nos lleva a ayudar a Chile y a olvidar a Haití, ese que nos lleva a pensar que Chile es un país ejemplar, con una política a imitar y una sociedad que aprendió cosas que nosotros no.
Aprovecho para recordarle al cantante que las políticas chilenas de acercamiento a los Estados Unidos y alejamiento cada vez más de la propia Latinoamérica no es otra cosa que la continuidad de un proyecto que inició el propio Pinochet al destituir a Allende y asesinar a su pueblo, que luego siguió con la “pseudo izquierdista” Concertación que no hizo más que consolidar lo que los milicos habían comenzado. Le recuerdo a nuestro gran referente por el mundo que el terremoto más grave que Chile debe solucionar es el afianzamiento de la terrible política neoliberal que va a contramano total de nuestro continente y que la unión de la cual deberíamos aprender los argentinos es la que llevó a los países de América a defender la democracia Hondureña y la que llevó a algunos de los líderes latinoamericanos (Como Chávez, Rául y Evo) a brindar lo que sea necesario para que el pueblo haitiano se recupere, no solo del terremoto sino de la dignidad que le fue robada hace siglos.
Por suerte, una vez que Ceratti abandonó el escenario, la música de la memoria, los recuerdos a Victor Jara y al Perro Santillan, el repudio a la dictadura, las guerras y a los malos bichos fueron quienes gritaron más fuerte y quienes nos dieron a los asistentes otra esperanza, otro mensaje, otro pensar. Es por eso que sin desmerecer lo que hoy hicieron a la tarde, creo que los pueblos latinoamericanos estamos en condiciones de exigir otra realidad, como dirían los fabulosos: “A LA VIOLENCIA, A LA INJUSTICIA Y A TU CODICIA… DIGO NO!”

Cherno!!! No podría estar más de acuerdo contigo hermano!!!
ResponderEliminarPorque a mí también se me dio por pensar que algo andaba mal... Ver tanta gente solidarizada me emocionaba el corazón y me hacía creer que la utopía anarca del "apoyo mutuo" podría llegar a ser posible...
Pero... y nuestros hermanos haitianos???
Un terremoto que les termina de quitar lo poco que tienen y silencio???????
Qué nos pasa???
Cómo puede ser que la tele sea tan amarillista de mostrar la catástrofe, sin organizar nada como para movilizar a la sociedad a solidarizarse con su sufrimiento???
No podría estar más de acuerdo contigo!!
Cualquier movida solidaria que conozcas, porfa avisame!!!
Y para concluir yo también digo No!!
NO a la violencia!! NO a la injusticia!! y NO a su codicia!!!
Y dado que es un blog "latinoamericano" sumo algo más de SkaP......
AMERICA LATINA LIBRE!!!!!!!!!!
"Luca no se murió, Luca no se murió...que se muera Cerati la p...madre que lo pario".
ResponderEliminarLo quiero a usted, blogger.